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Antes del “y vivieron felices para siempre” hay un “¡y le costo un huevo!”

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¿Qué sigue después del “y vivieron felices para siempre”? es una de las preguntas que ha atormentado a mi generación (y probablemente a otras 3 o 4) durante años. La industria del cine, la televisión y las novelas de 100 pesos del Sanborns nos han enseñado que la vida empieza a la mitad y se termina antes de los 30. Piénsenlo bien. Programas exitosísimos como “Sex in the city” (lo que me recuerda a las Sex in el rancho que vi hoy, jiji) o “Two and a half men” nos muestran a personajes treintones o hasta cuarentones que ya tienen una vida hecha. Películas como “27 dresses” empiezan con la protagonista perfecta, que tiene la vida arreglada para el final feliz que se aproxima una hora y media después. Incluso los superhéroes más famosos empiezan su vida a la mitad (con la honrosa excepción de Spiderman, que es tan loser que empieza a los 16… o 17).

Mi pregunta aquí es: ¿Porqué carajos nos estamos preocupando por el “y vivieron felices” si ni siquiera nos hemos fijado en cómo llegó allí en primer lugar? Esta pregunta viene a mi mente después de una crisis nerviosa-depresiva-premenstrual de 18 horas, sin respuesta del anuncio del periódica dónde recientemente fui a solicitar empleo, y sin otra opción de trabajo más que de “maistra de englich” en un a escuela que, con todo y su “prestigio” bajo la axila, paga 2.50 por clase. Claro que hace dos días que me dijeron que “se comunicaban conmigo” (favor de leerlo con tono dulzón de recursos humanos) pero vivo en la época del “aquí y ahora” ¿qué no se entiende que quiero las cosas lo más rápido posible? Pues no, obvio que no. Y debido a eso tengo dolor de cabeza, ojos hinchados y una necesidad interna de ver Fushiigi Yuugi, con todo lo mala que es la pobre serie.

No lo sé. Es decir, sabía que la vida laboral no iba a ser nada fácil una vez que terminara la universidad (te odio UNAM, primero no me dejas salir… y ahora que finalmente te demostré cuanto valgo ¡ya no me dejas entrar!) pero no me esperaba esto del todo. Quizás debería escribir un libro que finalmente es lo que quiero dedicarme a hacer llamado Antes del “y vivieron felices para siempre” hay un “¡y le costo un huevo!” que prepare a las jóvenes y dulces nuevas generaciones, atiborradas de Jotas Brothers y Justina Biberones, para la mierda que les va a tocar cuando salgan a la vida real (wow ¿se pueden imaginar eso? si mi generación, curtida de dolor gracias a Remi y Candy Candy, apenas puede aguantarlo… las nuevas generaciones que crecieron entre lo emo y Disney Channel se van a morir. Las van a hacer smoothie de algodón de azúcar…) Contendrá excelentes capítulos tales como “Vuelve cuando tengas 20 años de experiencia, pero aun seas bonito” y “Aceptalo: siempre supiste que no serías una rockstar”. Es más, creo que incluso le añadiré una página central de calcomanías  (¿¡Y me puse mi último par de calcetines limpios para esto!?) y una agenda sin fecha en la parte de atrás, para que si no la haces de físico cuántico (¿y es que The Big Bang Theory nos lo vendió como algo muy rentable no?) al menos puedas ser cómico de banqueta y ganarte unos pesos.

Eso o predicador de la iglesia de los santos de los mejores amigos de Jebus.

Creo que esta es la primera vez que escribo desde hace mucho. Y es que llevo mucho tiempo buscando. Y cuando te cansas de buscar y sientes que tu vida no va para ningún lado, siempre recurres a un poder mayor: Facebook. Porque tu sim es igual de inútil que tu, pero al menos él tiene una maquina de pinball en SU casa. De cualquier manera, esta experiencia me ha hecho crecer de una manera extraña (y con extraña me refiero a rápida. Generalmente las crisis nerviosas-depresivas-premenstruales duran de 48 a 72 horas dependiendo de la época del año y la cantidad de yuri y shoujo que haya estado leyendo) porque me siento más capaz de hacer las cosas. Y tan es así que me acabé yo sola una Tecate y me puse a escribir en mi blog (y leí media Cosmopólitan antes de darme cuenta de que es una revista para personas de vidas a la mitad también…) y creo que, pase lo que pase, encontraré el camino que me llevé a esa “mitad de mi vida” que debe ser interesante (sí, yo sé que es una idea tonta de la televisión, pero ella me crió. Y a las madres se les respeta. Además hasta en el anime sucede, aunque los japos tienen un fetiche con las adolescentes que es muy enfermo…)

Por ahora, estoy oficialmente atorada en el “y le costó un huevo llegar allí” ¿y saben qué? si cuesta un huevo…

Lo bueno es que los huevos los compran mis padres XD

Prometiendo escribir más frecuentemente cosas más amenas.

Jerusha J.

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